![]() EL PRINCIPITO
Antoine De Saint Exupery Capítulo anterior: Capítulo XXI El índice del libro Capítulo XXII -¡Buenos días! -dijo el principito. -¡Buenos días! -respondió el guardavías. -¿Qué haces aquí? -le preguntó el principito. -Formo con los viajeros paquetes de mil y despacho los trenes que los llevan, ya a la derecha, ya a la izquierda. Y un tren rápido iluminado, rugiendo como el trueno, hizo temblar la caseta del guardavías. -Tienen mucha prisa -dijo el principito-. ¿Qué buscan? -Ni siquiera el conductor de la locomotora lo sabe -dijo el guardavías. Un segundo rápido iluminado rugió en sentido inverso. -¿Ya vuelve? -preguntó el principito. -No son los mismos -contestó el guardvías-. Es un cambio. -¿No se sentían contentos donde estaban? -Nunca se siente uno contento donde está -respondió el guardavías. Y rugió el trueno de un tercer rápido iluminado. -¿Van persiguiendo a los primeros viajeros? -preguntó el principito. -No persiguen absolutamente nada -le dijo el guardavías-; duermen o bostezan allí dentro. Unicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios. -Unicamente los niños saben lo que buscan -dijo el principito. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran... -¡Qué suerte tienen! -dijo el guardavías. Capítulo siguiente: Capítulo XXIII El índice del libro ![]() |
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